sábado, 9 de diciembre de 2017

Santa Leocadia de Toledo

Nos recuerda hoy el Martirologio Romano el martirio de santa Leocadia, en Toledo, insigne por la confesión de Cristo, en el año 303, durante la persecución del emperador Diocleciano. Hacia el siglo IV de nuestra Era, Roma dominaba la península, y había designado como gobernador de las tierras en las que se asentaba la ciudad de Toletum a Publio Daciano. Vino a Hispania con el objetivo claro de perseguir y someter a los cristianos que no querían reconocer como su Dios al emperador. A los pocos días de su llegada el nuevo pretor mandó publicar un duro edicto colocando a los cristianos fuera de la ley y ordenando su persecución y encarcelamiento.

Se iniciaron las persecuciones y fueron muchos los residentes en la Toledo romana que fueron llevados a la cárcel situada en la “Roca Tarpeya”, donde, incomunicados, esperaban la hora de su muerte siendo arrojados por el precipicio que daba fin en el Tajo. Poco a poco la “resistencia” cristiana a aceptar al Emperador y su religión fue decayendo en la ciudad, pero un buen día los espías de Daciano le informaron que una tierna joven, educada en el monasterio de las Hijas de Elías, llamada Leocadia (que significa mujer blanca) insistía en rezar al Dios cristiano y en hacer públicas muestras de su Fe. Capturada la joven y llevada a las mazmorras cercanas al Pretorio, agotaron los torturadores cuantas patrañas idearon para transformar su creencia a los deseos del Emperador. Viendo que esto no era posible, y que la joven no cejaba de invocar y rezar a su Dios, fue azotada cruelmente. Allí fue abandonada casi muerta.


Una noche de un 9 de diciembre entre los años 303 a 306, los centinelas de la cárcel sintieron un ruido sobrenatural y observaron una potente luz que provenía de la celda en la que había quedado abandonada la joven cristiana… Por temor, hasta la mañana siguiente no se acercaron a la mazmorra, donde sólo hallaron el rígido cuerpo de la joven Leocadia.

Dieron cuenta del suceso a Daciano, y éste ordenó que fuera el cadáver arrojado, como era costumbre en otras ciudades, detrás de un templo pagano en ruinas, que estaba situado en la Vega, cerca de la margen derecha del Tajo. Saliendo por la puerta más cercana al Anfiteatro, un carro portaba los restos de la joven mártir y llegando próximos al río, el cuerpo fue abandonado sin recibir sepultura alguna.

Iglesia mudéjar de santa Leocadia

Una vez llegada la noche, un grupo de fieles toledanos, que aún resistían en secreto a su fe cristiana, habiendo visto cómo el cuerpo de la joven era arrojado tras el templo, se aproximaron al paraje para dar sepultura a los restos de Leocadia. Con algunas piedras levantaron un pequeño y disimulado mausoleo en el que durante largos años de dominio romano muchos se acercaban en las tinieblas de la noche a rezar por el alma de la joven virgen Leocadia, guardando en el recuerdo durante generaciones el lugar donde los restos fueron sepultados.


Años más tarde, ya reconocida la fe cristiana como parte del Imperio Romano tras el edicto de Milán dado por el emperador Constantino, se dedicó un templo en el mismo sitio en que fue sepultada, hacia el siglo IV, siendo el primero construido en esta capital, y hecho Basílica durante el período Visigodo bajo el reinado de Sisebuto hacia el 618, lugar en el que se celebraron los famosos Concilios de Toledo y en la que fueron enterrados los arzobispos de Toledo Eladio, Eugenio, Ildefonso y Julián.

Ermita del Cristo de la Vega (antigua de Santa Leocadia

También en el lugar donde Leocadia estuvo encarcelada y donde murió (en la parte baja del lado oriental del Alcázar) se levantó una iglesia que, renovada por Alfonso X, no ha llegado a nuestros días.



viernes, 8 de diciembre de 2017

La fiesta de la Inmaculada Concepción en la tradición Occidental


En la Iglesia Occidental la fiesta apareció (8 de diciembre) cuando en el Oriente su desarrollo se había detenido. El tímido comienzo de la nueva fiesta en algunos monasterios anglosajones en el siglo XI, en parte ahogada por la conquista de los normandos, vino seguido de su recepción en algunos cabildos y diócesis del clero anglo-normando. Pero el intento de introducirla oficialmente provocó contradicción y discusión teórica en relación con su legitimidad y su significado, que continuó por siglos y no se fijó definitivamente antes de 1854. El «Martirologio de Tallaght» compilado hacia el año 790 y el «Feilire» de San Aengo (800) registran la Concepción de María el 3 de mayo. Es dudoso, sin embargo, que una fiesta real correspondiese a esta rúbrica del sabio monje San Aengo. Ciertamente, esta fiesta irlandesa se encuentra sola y fuera de la línea del desarrollo litúrgico; aparece aislada, no como un germen vivo. El escoliasta añade, en el margen inferior del «Feilire», que la concepción (Inceptio) se realizó en febrero, puesto que María nació después del séptimo mes---una noción singular que se encuentra también en algunos autores griegos. El primer conocimiento definido y confiable de la fiesta en Occidente vino desde Inglaterra; se encuentra en el calendario de Old Minster, Winchester (Conceptio Sancta Dei Genitricis Maria), que data desde cerca del 1030, y en otro calendario de New Minster, Winchester, escrito entre 1035 y 1056; un pontifical de Exeter del siglo XI (datada entre 1046 y 1072) contiene una «benedictio in Conceptione S. Mariae»; una bendición similar se encuentra en un pontifical de Canterbury escrito probablemente en la primera mitad del siglo XI, ciertamente antes de la Conquista. Estas bendiciones episcopales muestran que la fiesta no se encomendaba sólo a la devoción de los individuos, sino que era reconocida por la autoridad y observada por los monjes sajones con considerable solemnidad. La evidencia muestra que el establecimiento de la fiesta en Inglaterra se debió a los monjes de Winchester antes de la Conquista (1066).

Desde su llegada a Inglaterra los normandos trataron de un modo despectivo las observancias litúrgicas inglesas; para ellos esta fiesta aparecía específicamente inglesa, un producto de la simplicidad e ignorancia insular. Sin duda alguna, la celebración pública fue abolida en Winchester y Canterbury, pero no murió en el corazón de los individuos, y en la primera oportunidad favorable restauraron la fiesta en los monasterios. Sin embargo, en Canterbury no se restableció antes de 1328. Numerosos documentos expresan que en tiempo de los normandos comenzó en Ramsey, conforme a una visión concedida a Helsin o Aethelsige, abad de Ramsey, al regreso de su viaje a Dinamarca, adonde fue enviado por Guillermo I hacia el año 1070. Un ángel se le apareció durante un fuerte temporal y salvó el barco depués de que el abad prometiese establecer la Fiesta de la Concepción en su monasterio. No obstante considerar el carácter sobrenatural de la leyenda, debemos admitir que el envío de Helsin a Dinamarca es un hecho histórico. El relato de la visión se encuentra en varios breviarios, incluso en el Breviario Romano de 1473. El Concilio de Canterbury (1325) atribuye a San Anselmo, Arzobispo de Canterbury (murió 1109) el restablecimiento de la fiesta en Inglaterra. Pero aunque este gran doctor escribió un tratado especial «De Conceptu virginali et originali peccato», en el que estableció los principios de la Inmaculada Concepción, es cierto que no pudo introducir la fiesta en ningún lugar. La carta que se le atribuye, y que contiene la narración de Helsin, es espuria. El principal propagador de la fiesta después de la Conquista fue Anselmo, el sobrino de San Anselmo. Fue educado en Canterbury, donde pudo haber conocido a algunos monjes sajones que recordaban la solemnidad en tiempos anteriores; después de 1109 y durante algún tiempo fue abad de San Sabas en Roma, donde los Oficios Divinos se celebraban según el calendario griego. Cuando en 1121 fue nombrado Abad en la Abadía de Bury San Edmundo estableció allí la fiesta; en cierto modo, al menos por sus esfuerzos, otros monasterios también la adoptaron, como Reading, San Albans, Worcester, Cloucester y Winchcombe.

Pero otros desvalorizaron su observancia por considerarla absurda y extraña, y que la antigua fiesta oriental era desconocida para ellos. Dos obispos, Roger de Salisbury y Bernard St. David, declararon que la festividad había sido prohibida por un concilio y que se debía detener su observancia. Durante la vacante de la Sede de Londres, cuando Osbert de Clare, Prior de Westminster, intentó introducir la fiesta en Westminster (8 de Diciembre de 1127), un grupo de monjes se levantó contra él en el coro y dijo que la fiesta no debía ser guardada porque no había autorización de Roma (cf. Carta de Osbert a Anselmo en Obispo, p. 24). Entonces el asunto fue llevado ante el Concilio de Londres en 1129. El sínodo decidió a favor de la fiesta, y el Obispo Gilbert de Londres la adoptó en su diócesis. Después de esto la fiesta se extendió en Inglaterra, pero por un tiempo retuvo su carácter privado, por lo cual el sínodo de Oxford (1222) rechazó elevarla al rango de fiesta de precepto.

En Normandía, en tiempos del obispo Rotric (1165-83), la Concepción de María fue fiesta de precepto con igual dignidad que la Anunciación en la Arquidiócesis de Rouen y en sus seis diócesis sufragáneas. Al mismo tiempo, los estudiantes normandos de la Universidad de París la eligieron como fiesta patronal. Debido a la cercana conexión de Normandía con Inglaterra, pudo haber sido importada desde este último país a Normandía, o los varones normandos y el clero pudieron haberla traído a casa de sus guerras en la Baja Italia, donde era universalmente solemnizada por los habitantes griegos. Durante la Edad Media la Fiesta de la Concepción de María fue comúnmente llamada la «Fiesta de la nación normanda», lo cual muestra que en Normandía la celebraban con gran esplendor y que desde allí se extendió a toda la Europa Occidental. Passaglia sostiene que la fiesta se celebraba en España en el siglo VII. El obispo Ullathorne también consideró aceptable esta opinión. Si esto es verdad, es difícil entender por qué desapareció completamente en España más tarde, ya que no aparece ni en en la liturgia mozárabe genuina ni el calendario de Toledo del siglo X editado por Jean Morin. Las dos pruebas que da Passaglia son fútiles: la vida de San Isidoro, falsamente atribuida a San Ildefonso, la cual menciona la fiesta, es interpolada, mientras que la expresión «Conceptio S. Mariae» del Código visigodo se refiere a la Anunciación.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Basílica de san Ambrosio en Milán

Recordamos hoy al gran san Ambrosio de Milán. Nació en una noble familia cristiana, pero no estaba bautizado. Su padre Aurelius Ambrosius era prefecto de la Gallia Narbonensis. A la temprana muerte de su padre, su madre lo llevó a Roma, siendo todavía un muchacho, y lo preparó para la carrera civil, proporcionándole una sólida instrucción retórica y jurídica.

Ambrosio estaba previsto que también se convirtiera en funcionario imperial. En el lugar de Roma en que, según la tradición, vivía con su hermana Marcelina, hoy en día se alza la iglesia de Sant’Ambrogio della Massima. Finalmente acabó trabajando en Sirmium bajo el prefecto Sextus Petronius Probus, una de las personalidades más relevantes del momento, que hacia el 372/73 le encomendó la provincia Aemilia-Liguria (Emilia y Liguria). La sede de la provincia estaba en Milán, que por aquel entonces también era residencia imperial.

La diócesis de Milán, como toda la Iglesia, estaba profundamente dividida entre católicos y arrianos. Cuando en el año 374, tras la muerte de Auxentius, un arriano, el prefecto, muy respetado por todos, acudió personalmente a la basílica, donde se iba a celebrar la elección, para impedir cualquier conato de rebelión. Según la tradición, su discurso fue interrumpido por el grito de un niño: Ambrosius episcopus

Aunque era un candidato aceptado por todos, él mismo se opuso enérgicamente a su elección, pues no se consideraba preparado para ello: era todavía catecúmeno, es decir, se estaba preparando para el bautismo. Solo por intervención del emperador se mostró finalmente dispuesto. En el plazo de una semana recibió los sacramentos del bautismo y del orden, siendo ordenado diácono y sacerdote, con lo que ya no había impedimentos canónicos para su consagración episcopal.

Siendo obispo fue adquiriendo sólidos conocimientos teológicos, estudiando la Biblia y autores griegos, como Filón, Orígenes, Atanasio y Basilio de Cesarea, con quien mantuvo correspondencia. El estudio junto con la meditación de la Escritura será la fuente que nutrirá su actividad: la predicación, en la que también aprovechaba sus conocimientos anteriores de Retórica y de griego; acción pastoral y social...


En la liturgia introdujo el canto ambrosiano, al que da nombre. Su carácter, sus homilías y su interpretación de la Biblia impresionaron a Agustín; en la Pascua del 387 fue bautizado por Ambrosio; dice la tradición que en fue en ese momento cuando surgió el Te Deum.

Después de san Hilario, Ambrosio será el primero de los Padres de la Iglesia occidental, de la época dorada de la Patrística, junto a los otros dos, contemporáneos, con los que mantendrá relación: los santos Jerónimo y Agustín.

Su Basílica en Milán es un notable edificio de la época pre-románica. Edificada entre el año 379 y el 386 por voluntad del obispo de Milán, San Ambrosio, fue construida en una zona en la que se había sepultado anteriormente a cristianos martirizados durante las persecuciones romanas. Por este motivo fue dedicada a los mártires y se llamó Basilica Martyrum: el mismo Ambrosio quería poner en ella todas las reliquias de los mártires Sátiro y Víctor, Nabor, Vital, Félix, Valeria, Gervasio y Protasio. También Ambrosio fue sepultado en esta iglesia que, a partir de entonces y en su honor, lleva su nombre.


En el siglo IX, el obispo Angiberto II (824-860) llevó a cabo importantes modificaciones. Hizo añadir el ábside, precedido por una bóveda de cañón, y lo decoró con un gran mosaico, el Redentor en el trono entre los mártires Protasio y Gervasio, con los arcángeles Miguel y Gabriel, unido a dos episodios de la vida de san Ambrosio.

Al ciborio paleocristiano se le añadieron cuatro tímpanos decorados con estucos en el siglo X. Bajo el ciborio se colocó el altar de San Ambrosio, obra maestra de la orfebrería carolingia en oro, plata, piedras preciosas y esmaltes.


La basílica adquirió su aspecto definitivo entre 1088 y 1099 cuando, por iniciativa del obispo Anselmo, se reconstruyó según los esquemas de la arquitectura románica. Se mantuvieron las tres naves sin transepto y sus tres ábsides correspondientes, además de un cuadripórtico.

El tiburio fue añadido hacia fines del siglo XII pero se derrumbó en 1196. Entonces se reconstruyó con su particular disposición externa caracterizada por galerías con arcos en dos niveles sobrepuestos.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Basílica de san Clemente

La basílica de San Clemente es el más extraordinario testimonio arqueológico relativo a la arquitectura estratificada sobre sitios preexistentes en el transcurso de los siglos, práctica bastante común en Roma.

Sección de los niveles de la basílica de San Clemente. Roma
La basílica ocupa un sitio arqueológico articulado en tres niveles: el primero es una Domus romana y algunos edificios públicos del siglo I, el segundo una basílica paleocristiana del siglo IV y el último, el visible hoy en superficie, la basílica de San Clemente que se remonta al siglo XII. 

Durante el siglo II d.C., los terrenos sobre los que hoy se encuentra la iglesia estaban ocupados por una mansión romana, propiedad de Tito Flavio Clemente, uno de los primeros senadores romanos que se convirtieron al Cristianismo. La casa era utilizada para realizar reuniones secretas, ya que la religión cristiana estaba prohibida en aquella época.


Esta basílica debería visitarse al revés, o sea de abajo a arriba, desde la Domus romana. En esta son visibles varias habitaciones, un mitreo, o lugar donde se realizaba el culto a Mitra, (Dios solar de origen persa), que permanecería en uso para la realización de rituales de iniciación hasta finales del siglo III. Son visibles también una fuente de agua y divididos por un callejón a su vez interrumpido por los cimientos de la basílica, otros edificios públicos del siglo II y III.

Primer nivel. Mitreo y altar dedicado a Mitra.

El conjunto arqueológico fue descubierto a partir del 1857 gracias a las excavaciones de los padres Dominicos Irlandeses custodios todavía hoy de la iglesia.

Algunos años después se construyó una gran sala sobre la mansión que, tras el fin de la persecución cristiana en el año 313 d.C., pasaría a convertirse en una basílica bajo la bendición del Papa Siricio. La iglesia sufrió grandes daños durante los saqueos producidos en el año 1084 a manos de los normandos, por lo que quedó abandonada y sepultada cinco metros por debajo del nivel de las calles. 

Segundo Nivel,. Basílica Paleocristiana

La basílica paleocristiana está muy bien conservada, es posible ver los antiquísimos frescos presentes en las tres naves, un sarcófago, el altar con la característica ancla que nos traslada a la leyenda del santo titular de la basílica, de hecho el martirio de San Clemente consistió en ser arrojado al mar muerto atado a un ancla. 


La decisión de abandonar, y así pues enterrar, la que en su tiempo fue una famosa basílica se debe como hemos dicho, al grave daño ocurrido durante el saqueo de los Normandos de Roberto il Guiscardo en 1084, En el mismo terreno se llevó a cabo la construcción de una nueva iglesia bajo las órdenes del Papa Pascual II, que se vería finalizada en el año 1108 y es la misma que se conserva hasta la actualidad.
Al construir la basílica superior han sido englobadas las partes superiores de algunos frescos, de hecho algunas figuras aparecen sin cabeza, además las columnas originarias han sido reforzadas con pilastras de sostén eliminando el efecto de la columnata que divide la nave central de las laterales, típico de las basílicas paleocristianas.

A la basílica superior se accede desde la plaza que toma el nombre, un porche del siglo XII hace de arco de entrada al patio compuesto por un cuádruple pórtico de columnas jónicas, la fachada es del siglo XVII y está flanqueada por un pequeño campanario.

La basílica fue reconstruida en 1719 por Stefano Fontana, éste respetó la planta medieval limitando las intervenciones a la reconstrucción y decoraciones de los techos de las naves, en la bóveda de la nave central insertó un fresco obra de G. Chiari: "Gloria de S. Clemente" (1719)

Tercer Nivel. Basilica actual
Tres naves divididas por columnas jónicas, un bello pavimento cosmatesco, una Schola Cantorum casi en el centro de la iglesia, el cimborrio y el candelabro que se remontan al siglo XII por un momento son ensombrecidos por uno de los más antiguos mosaicos presentes en Roma.


El maravilloso mosaico representa "Cristo crucificado entre la virgen y San Juan evangelista", la representación está bastante articulada: desde un césped de acanto salen volutas que componen florituras por todo el área del cuenco absidal contorneando diversas figuras, en el césped se erige la cruz de la cual fluyen ríos paradisíacos en los que abrevan ciervos.

En el presbiterio se encuentran dos monumentos, a la derecha el del Card. Roverella, obra de G. Dalmata (1476) y a la izquierda el del Card. Venier di Isaia de Pisa (1479). A la izquierda de la entrada principal, cerrada con reja protectora, está la capilla de S. Caterina pintada al fresco por Masolino da Panicale entre el 1428 y el 1431. Dejamos este video de la RAI sobre la basílica para su disfrute y mejor entedimiento del lugar.


sábado, 18 de noviembre de 2017

Altares de San Pablo y San Pedro


En espíritu orante, peregrinos hoy hasta los altares mayores de las basílicas de los apóstoles san Pedro y san Pablo. Ambos están cubiertos por sendos baldaquinos, que simbolizan la presencia del Espíritu Santo sobre dichos altares, levantados sobre las sagradas tumbas de los apóstoles, en los que el Santo Padre celebra de forma solemne el Santo Sacrificio de la Misa.


Bajo sendos altares, se encuentran las humildes y sencillas tumbas de dos personas que, en su día, no sólo fueron insignificantes a los los de los hombres, sino que fueron ejecutados como criminales por las autoridades romanas, por dar testimonio de la Resurrección del Señor Jesús. Con el tiempo, la magnificencia de estos lugares pretende expresar una gloria que supera toda dimensión humana, para elevarse a lo alto, hacia el cielo.

jueves, 16 de noviembre de 2017

El actual Monasterio de Hefta

El Monasterio de Helfta, donde se desarrollaron las extraordinarias vidas espirituales de las santas Gertrudis de Hackeborn (1232–1291), Matilde de Magdeburgo (1207–1284/92) y Gertrudis de Helfta (1256–1301/02), fue destruido por la Reforma Protestante. Además, el cristianismo del lugar sufrió la dura persecución comunista acaecida después de finalizar la Segunda Guerra Mundial. Una nueva comunidad decidió, posteriormente, venir a este territorio, que los alemanes denominan de diáspora, dada la escasa proporción de católicos. La iglesia que vemos es el templo del actual monasterio. En este lugar, queremos seguir recordando la magistral catequesis del papa Benedicto, que hemos comenzado a leer en la sección de Imágenes Sagradas.

Matilde nació en 1241 o 1242, en el castillo de Helfta; era la tercera hija del barón. A los siete años, con la madre, visitó a su hermana Gertrudis en el monasterio de Rodersdorf. Se sintió tan fascinada por ese ambiente, que deseó ardientemente formar parte de él. Ingresó como educanda, y en 1258 se convirtió en monja en el convento que, mientras tanto, se había mudado a Helfta, en la finca de los Hackeborn. Se distinguió por la humildad, el fervor, la amabilidad, la limpidez y la inocencia de su vida, la familiaridad y la intensidad con que vive su relación con Dios, la Virgen y los santos. Estaba dotada de elevadas cualidades naturales y espirituales, como «la ciencia, la inteligencia, el conocimiento de las letras humanas y la voz de una maravillosa suavidad: todo la hacía apta para ser un verdadero tesoro para el monasterio bajo todos los aspectos» (ib., Proemio). Así, «el ruiseñor de Dios» —como se la llama—, siendo muy joven todavía, se convirtió en directora de la escuela del monasterio, directora del coro y maestra de novicias, servicios que desempeñó con talento e infatigable celo, no sólo en beneficio de las monjas sino también de todo aquel que deseaba recurrir a su sabiduría y bondad.

Iluminada por el don divino de la contemplación mística, Matilde compuso numerosas plegarias. Fue maestra de doctrina fiel y de gran humildad, consejera, consoladora y guía en el discernimiento: «Ella enseñaba —se lee— la doctrina con tanta abundancia como jamás se había visto en el monasterio, y ¡ay!, tenemos gran temor de que no se verá nunca más algo semejante. Las monjas se reunían en torno a ella para escuchar la Palabra de Dios como alrededor de un predicador. Era el refugio y la consoladora de todos, y tenía, por don singular de Dios, la gracia de revelar libremente los secretos del corazón de cada uno. Muchas personas, no sólo en el monasterio sino también extraños, religiosos y seglares, llegados desde lejos, testimoniaban que esta santa virgen los había liberado de sus penas y que jamás habían experimentado tanto consuelo como cuando estaban junto a ella. Además, compuso y enseñó tantas plegarias que, si se recopilaran, excederían el volumen de un salterio» (ib., VI, 1).

En 1261 llegó al convento una niña de cinco años, de nombre Gertrudis; se la encomendaron a Matilde, apenas veinteañera, que la educó y la guió en la vida espiritual hasta hacer de ella no sólo una discípula excelente sino también su confidente. En 1271 ó 1272 también ingresó en el monasterio Matilde de Magdeburgo. Así, el lugar acogía a cuatro grandes mujeres —dos Gertrudis y dos Matilde—, gloria del monaquismo germánico. Durante su larga vida pasada en el monasterio, Matilde soportó continuos e intensos sufrimientos, a los que sumaba las durísimas penitencias elegidas por la conversión de los pecadores. De este modo, participó en la pasión del Señor hasta el final de su vida (cf. ib., vi, 2). La oración y la contemplación fueron el humus vital de su existencia: las revelaciones, sus enseñanzas, su servicio al prójimo y su camino en la fe y en el amor tienen aquí sus raíces y su contexto. En el primer libro de la obra Liber specialis gratiae, las redactoras recogen las confidencias de Matilde articuladas a lo largo de las fiestas del Señor, de los santos y, de modo especial, de la bienaventurada Virgen. Es impresionante la capacidad que tiene esta santa de vivir la liturgia en sus varios componentes, incluso en los más simples, llevándola a la vida cotidiana monástica. Algunas imágenes, expresiones y aplicaciones a veces resultan ajenas a nuestra sensibilidad, pero, si se considera la vida monástica y su tarea de maestra y directora del coro, se capta su singular capacidad de educadora y formadora, que ayuda a sus hermanas de comunidad a vivir intensamente, partiendo de la liturgia, cada momento de la vida monástica.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Luz en la que Dios se revela

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martes, 7 de noviembre de 2017

La Abadía de Echternach

Teofrido de Echternach

Celebramos hoy la memoria litúrgica de san Wilibrordo. Por eso, vamos a conocer esta importante Abadía benedictina de la época del Sacro Imperio Romano Germánico.

Iglesia Abacial

Echternach es una ciudad del distrito Grevenmacher, localizado al este de Luxemburgo. Echternach se encuentra cerca a la frontera de Alemania, y es la población más antigua de Luxemburgo. Tiene actualmente 4.610 habitantes. Creció a los alrededores de la Abadía de Echternach, que fue fundada en 698 por San Willibrordo, un monje inglés de Ripon, quien se convirtió en el primer obispo de Utrecht y trabajó para cristianizar a los frisios. Como obispo, dirigió el monasterio como abad hasta su muerte en 739.

Interior de la Basílica de san Wilibrordo

El río Sauer que fluye a través del pueblo, ahora forma la frontera entre Luxemburgo y Alemania, pero en el Imperio Romano tardío y bajo los merovingios era un terreno malsano. La villa romana de Echternach (sus restos se redescubrieron en 1975) que fue parte de la sede de Tréveris (ahora en Alemania) fue entregada a Willibrordo por Irmina, hija de Dagoberto II, rey de los francos.

Tumba de san Willibrordo

Echternach continuó teniendo patrocinio de la casa de Carlomagno. Aunque los monjes fueron desplazados de sus dominios seculares por el obispo de Trier, y los edificios de Willibord se incendiaron en 1017, la basílica romana con torres simétricas aún aloja su tumba en su cripta. La abadía fue célebre por su famosa y floreciente biblioteca y scriptorium. La abadía fue reconstruida en un atractivo estilo barroco en 1737. Los monjes fueron dispersos en 1797, y los contenidos de la abadía y de su famosa biblioteca fueron subastados. Algunos de los antiguos manuscritos de la abadía se encuentra en la Biblioteca Nacional de París.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Catedral de la Asunción de Padua


La Catedral Basílica de Santa María de la Asunción de Padua es la tercera estructura construida en el mismo sitio. La primera fue erigida después del Edicto de Milán en 313 y fue destruida por un terremoto el 3 de enero de 1117. Fue reconstruida en estilo románico: la iglesia medieval se puede ver en los frescos de Giusto de Menabuoi en el baptisterio contiguo.


El diseño de la catedral existente a veces se atribuye a Miguel Ángel, pero en realidad fue obra de Andrea della Valle y Agostino Righetto, y tiene mucho en común con las anteriores iglesias de Padua.


Aunque los trabajos de construcción comenzaron en el nuevo edificio renacentista en 1551, fue terminado solamente en 1754, dejando la fachada inacabada.


sábado, 4 de noviembre de 2017

Reliquias de san Carlos Borromeo

Este video nos muestra la solemne exposición de la urna que contiene las reliquias de san Carlos Borromeo, el 1 de noviembre de 2010, con motivo del cuarto centenario de su canonización.

viernes, 3 de noviembre de 2017

San Martín de Porres. Convento de Santo Domingo de Lima


Recordamos hoy la santidad de san Martín de Porres, el humilde santo dominico de la escoba. Su recuerdo está ligado de forma muy especial a la ciudad de Lima. Allí se encuentro el Convento y Basílica de Nuestra Señora del Rosario, popularmente conocido como de Santo Domingo.


La Basílica tiene tres naves, de las cuales las laterales se encuentran compuestas por capillas en las que se ubican varios retablos. El más importante es el Altar de los Santos Peruanos, de estilo neoclásico, ubicado en el transepto derecho de la iglesia. En el centro se halla la imagen de Santa Rosa de Lima, al lado izquierdo esta San Martín de Porres y a la derecha San Juan Macías, que a pesar de haber nacido en la península Ibérica, es considerado peruano porque desarrollo su vida religiosa en Lima. En la parte inferior de estas imágenes se encuentran relicarios en donde reposan los restos de cada santo mencionado anteriormente.

La Capilla de San Martín de Porres está el lugar donde tuvo su celda, quedando destruida por el seísmo de 1746. Con las aportaciones de los fieles y donativos de la Iglesia, se construye una capilla en el lugar donde tuvo también su enfermería. Tiene un altar donde se venera su imagen, teniendo a sus costados a Santo Domingo y a San Francisco de Asís y en la parte superior la Virgen del Rosario. En la sepultura descansan sus restos y una urna donde se conservan los maderos de su cama. En las paredes se pueden observar cuadros que representan los milagros de Martín. En la parte posterior de la Capilla se ubica su dormitorio. También destaca el Oratorio del santo, pequeño ambiente debajo de la escalera donde Martín frecuentemente oraba y era tentado por el demonio. Hoy se observa la gran cantidad de recuerdos que le traen sus fieles devotos. En lo alto se observa una cruz de madera con la cual se recuerda que en este mismo lugar San Martín alejó las tentaciones del maligno.

La cadena de televisión Onda Latina de Perú emitió un programa en honor del santo, intentando reconstruir su rostro. Esto no es tan interesante como la visita que hacen a los lugares vinculados al santo.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

El Panteón. Iglesia de Santa María de los Mártires



La Solemnidad de Todos los Santos que hoy celebramos tiene su origen en la ciudad de Roma, cuando las reliquias de los santos dispersos en los alrededores de la ciudad fueron reunidos en el antiguo Panteón de Agripa. Este impresionante edificio pagano, de hecho, fue convertido en templo cristiano al comienzo de la Edad Media. ¿Cómo?

Se sabe de una reparación realizada por Antonino Pío. Por otra parte, una inscripción de menores dimensiones recuerda otra restauración a cargo de Septimio Severo en 202. El edificio se salvó de la destrucción a principios de la Edad Media, porque el emperador bizantino Focas lo donó al papa Bonifacio IV en el año 608, que lo transformó en iglesia cristiana (Santa María de los Mártires). Es el primer caso de un templo pagano convertido al culto cristiano. Por esta razón fue el único edificio de la Antigua Roma que permaneció intacto y en uso ininterrumpido.


En el siglo XV, el panteón es enriquecido con frescos: el más notable el de La Anunciación de Melozzo da Forlì, colocado en la primera capilla a la derecha de la entrada. En 1435 se lleva a cabo la demolición de las construcciones medievales anexas. A partir del Renacimiento el panteón es utilizado como sede de la Academia de los Virtuosos de Roma, sirviendo de sepulcro a grandes artistas italianos como Rafael o Vignola.

En la Solemnidad de Pentecostés, se celebra un peculiar rito en dicho templo: la lluvia de pétalos rojos, que caen desde el óculo abierto al cielo. Vemos dos grabaciones de dicho momento.



miércoles, 4 de octubre de 2017

San Francisco y la Porciuncula


Según una leyenda, cuya existencia se puede seguir con certeza sólo hasta 1645, la pequeña capilla de la Porciúncula fue erigida con el papa Liberio (352-66) por los eremitas del valle de Josafat, quienes habrían llevado al lugar reliquias de la tumba de la Virgen. La misma leyenda relata que la capilla pasó a poder de san Benito en 516. Se conoció como Nuestra Señora del Valle de Josefat o de los Ángeles, refiriéndose esta segunda advocación, según algunos, a la Asunción de la Virgen a los cielos acompañada por ángeles; según otra opinión, se atribuye el nombre al canto de los ángeles que allí se escuchó con frecuencia.


Esta pequeña iglesia fue entregada, alrededor del año 1208 a san Francisco por el abad de san Benito de monte Subasio, con la condición de hacer de ella la iglesia madre de su familia religiosa. Estaba en malas condiciones, abandonada en un bosque de robles. La restauró con sus propias manos. En esta iglesia, el 24 de febrero de 1208, san Francisco oyó la llamada de Jesús para que eligiera una vida de absoluta pobreza.


Esta pequeña iglesia se convirtió en el hogar de san Francisco y pronto de sus primeros discípulos. En esta iglesia san Francisco fundó la orden de hermanos menores y desde ese momento nunca la han abandonado los frailes. El domingo de ramos de 1211 san Francisco recibió en esta iglesia a Clara de Asís y la dedicó al Señor. Los capítulos generales, las reuniones anuales de los frailes, se celebraban en esta iglesia normalmente en Pentecostés, que cae en mayo o junio.


Sintiendo que se acercaba su final, san Francisco regresó a la Porciúncula en septiembre de 1226. En su lecho de muerte, san Francisco recomendó la capilla a la leal protección y cuidado de sus hermanos. Murió en el ocaso del sábado, 3 de octubre de 1226. Después de la muerte de san Francisco, el valor espiritual y carisma de la Porciúncula se hizo aun mayor. El propio san Francisco había indicado que la Porciúncula fue la fuente original de inspiración y el modelo para todos sus seguidores.

martes, 3 de octubre de 2017

La vida en el monasterio de Leyre

En el recuerdo del santo Abad Virila de Leyre, visitamos hoy la venerable abadía navarra, por medio de un reportaje de la Televisión Española.

domingo, 1 de octubre de 2017

La Basílica de Santa Teresita en Liseux


La idea de erigir una basílica en Lisieux en honor de Santa Teresita, que había sido canonizada en 1925, encontró oposición en el clero local. La ciudad poseía numerosos edificios religiosos. Además, se pensaba que el culto a Teresa, favorecido por la devoción de los soldados franceses durante la guerra de 1914-1918, no duraría mucho tiempo.

Estas objecciones no influyeron en el obispo Mons. Lemonnier que, en 1925, encargó a un arquitecto de París un anteproyecto. El edificio propuesto suscitó numerosas críticas. Una de ellas que era de pequeñas proporciones. Para la Santa más amada del mundo se quería la basílica más hermosa posible. Se pidió entonces un nuevo proyecto a un arquitecto del norte de Francia de fama internacional, al Sr. Luis María Cordonnier.


El Papa Pío XI, que había canonizado a Teresa el 17 de mayo de 1925 y la consideraba la Estrella de su pontificado, deseaba vivamente la construcción en Lisieux de un Santuario. El deseo del Papa redujo las oposiciones locales y el 21 de septiembre de 1927, Mons. Lemonnier aprobó el proyecto de Cordonnier. Mons. Suhard, que sucedió a Mons. Lemonnier algunos meses más tarde, confirmó la decisión de su predecesor y los primeros trabajos comenzaron en 1929 .

El 30 de septiembre de 1929, las obras habían avanzado mucho y se coloca la primera piedra. Desde entonces la Basílica se construyó a un ritmo acelerado. En noviembre de 1929, Pío XI le hizo saber a Mons. Suhard « que la Basílica se hiciese muy grande, muy bella y lo más rápidamente posible ».

El 11 de junio de 1937, al término del undécimo Congreso Eucarístico Nacional, el cardenal Pacelli, futuro Papa Pío XII, bendijo solemnemente la Basílica.


Los bombardeos de junio de 1944, la afectaron poco y los trabajos de conclusión (vidrieras y mosaicos) continuaron hasta el 11 de julio de 1954, fecha en la cual tuvo lugar la consagración del Santuario por Mons. Martin, arzobispo de Rouen, bajo la presidencia del cardenal Feltin, delegado del Papa.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Monasterio de San Jerónimo de Granada


Su fundación, anterior a la toma de la ciudad, se debe a los Reyes Católicos. En seguida se desplazó desde Santa Fe a Granada, y fue en 1504 cuando se empezó a construir el conjunto actual. La obra se debe en su mayoría a Diego de Siloé, aunque participaron en su construcción otros arquitectos y artistas, como Jacobo Florentino, Juan de Aragón, Juan Bautista Vázquez el Mozo, Pedro de Orea y Pablo de Rojas, los tres últimos de la escuela granadina.


La iglesia, de planta de cruz latina, responde a los condicionantes de las iglesias de la orden jerónima, con coro elevado en los pies y altar tras una amplia escalinata. Es destacable el retablo manierista de la capilla mayor, que supone el punto de partida de la escultura andaluza con entidad propia, y en donde es capital la intervención del maestro Pablo de Rojas. La rica decoración renacentista que presenta, con casetones, veneras y grupos escultóricos, es un canto de cisne del humanismo en España. El programa iconográfico fue pensado con el fin de resaltar las grandezas militares y la heroicidad del Gran Capitán, que se halla enterrado en el crucero junto a su esposa, María de Manrique.


El monasterio cuenta con dos claustros ajardinados, siendo el primero de ellos el que concentra la más genuina decoración del Renacimiento. Siete arcosolios a modo de capillas, de trazas clásicas, decoradas con todo el repertorio formal de este estilo, configuran un espacio fúnebre para cuando los restos de don Gonzalo llegaron al monasterio. En el segundo claustro, hoy clausura de la comunidad de monjas jerónimas que lo habitan, residió la emperatriz Isabel de Portugal en su viaje de bodas, tras la celebración de su matrimonio con el emperador Carlos I.


En la iglesia se trabajaba ya en 1513 bajo las órdenes de Jacobo Florentino. Muerto éste, las siguió Diego de Siloé. Cuando en 1522 se acabó la capilla mayor fueron trasladados los cuerpos del Gran Capitán y su esposa desde la Casa Grande del Convento de San Francisco. Tras pasar por diversas vicisitudes adversas, como la invasión francesa y la exclaustración por expulsión de la Orden Jerónima, que casi llevaron a la ruina, el Estado decidió su restauración, que se llevó a cabo entre 1916 y 1920 por el arquitecto Fernando Wilhelmi. En los años anteriores a 1989 fue vuelta a erigir la esbelta torre de la iglesia tras haber sido derruida por los franceses durante la invasión napoleónica para construir con sus piedras el Puente Verde que une el Paseo de la Bomba con la Avenida de Cervantes, sobre el río Genil.

jueves, 28 de septiembre de 2017

San Wenceslao. Catedral de San Vito en Praga


Celebramos hoy la memoria del mártir Wenceslao I de Bohemia (Václav en checo). Nació alrededor del año 907 en Stochov, cerca de Libusin y murió el 28 de septiembre del año 929 ó 9351​ en Stará Boleslav. Hijo del príncipe Bratislao I de Bohemia y de su esposa Drahomira, fue bautizado por un monje eslavo discípulo del apóstol Metodio. Educado, desde su infancia, en la fe cristiana, especialmente influenciado por su abuela Ludmila, fue enviado a la escuela de la iglesia de San Pedro en Budeč donde aprendió latín.

Tras la muerte accidental de su padre en el año 921, Drahomira asumió el poder y no se mostró acorde con la fe del joven Václav que buscó refugio en casa de su abuela Ludmila que fue estrangulada, por orden de su nuera el 15 de septiembre de 921. El caos se apoderó del ducado de Bohemia y el duque Arnulfo de Baviera se aprovechó de esas circunstancias para invadir el país durante la primavera de 922. Wenceslao accedió al trono dos años más tarde. Enrique I el Pajarero quiso entonces invadir Bohemia pero Wenceslao le propuso firmar un pacto de no agresión cuya paz costó 129 vacas y 500 talentos de plata por año.

Wenceslao transformó la sociedad checa no sólo en lo concerniente a la religión, sino también modificando el sistema judicial, y reduciendo las condenas relativas a la pena capital o a la tortura. Fue el promotor de la construcción de la Catedral de San Vito en Praga. Boleslao, ávido de poder y ayudado por muchos cortesanos conspiró contra su propio hermano atrayéndole a la fiesta de los patrones de la iglesia que se celebraba en la ciudad de Stará Boleslav, no lejos de Praga. Desarmado, Wenceslao fue atacado por su hermano y otros conspiradores que le mataron el 28 de septiembre delante de la puerta de la iglesia. Tres años más tarde Boleslao I de Bohemia arrepentido, hizo llevar los restos de su hermano al interior de la catedral de San Vito, en Praga.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

El Templo de Jersualén

Leemos hoy un texto del Libro de Escras, que contiene la oración penitencial de Esdras en el contexto de la reconstrucción del Templo de Jerusalén, después del exilio en Babilonia. Pero ahora el Señor, nuestro Dios, nos ha concedido un momento de gracia, dejándonos un resto y una estaca en su lugar santo, dando luz a nuestros ojos y concediéndonos respiro en nuestra esclavitud. Porque éramos esclavos, pero nuestro Dios no nos abandonó en nuestra esclavitud; nos granjeó el favor de los reyes de Persia, nos dio respiro para levantar el templo de nuestro Dios y restaurar sus ruinas y nos dio una tapia en Judá y Jerusalén.

Vemos una descripción del Templo, realizado por un canal religioso judío. Se trata de una adecuada descripción del lugar santo de Israel.

martes, 26 de septiembre de 2017

Los santos Cosme y Damián. Catedral de Essen.


La Catedral de Essen es la sede de la Diócesis de Essen. Está dedicada a los santos Cosme y  Damián y a la Virgen María. La catedral era antiguamente la iglesia de la Abadía de Essen, fundada hacia el 845 por Altfrid, Arzobispo de Hildesheim, y alrededor de la cual se expandió la ciudad de Essen. El edificio actual, que tuvo que ser reconstruido tras la Segunda Guerra Mundial, es de estilo gótico, fue construido con roca arenisca y se acabó en el año 1275. La catedral de Essen es célebre por su tesoro, que alberga la famosa Goldene Madonna, la escultura de la figura completa de la Virgen más antigua al norte de los Alpes.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Nuestra Señora de la Fuencisla (Segovia)


La Virgen de la Fuencisla o Nuestra Señora de la Fuencisla es una advocación de la Virgen María reconocida como Patrona de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia. Su nombre,  Fuencisla, deriva de las palabras latinas: "fons stillans" (fuente que mana), por la enorme cantidad de vetas y fuentecillas que manan de las rocas a las que su Santuario está adosado.

La leyenda surgida en torno a la imagen sostiene que fue traída a la ciudad en el año 71 por san Jeroteo, primer obispo de su diócesis, cuya escultura había sido realizada por san Lucas. Ocultada durante la ocupación musulmana, fue hallada por casualidad por una judía de la ciudad, restableciendo su veneración.

Vivía en la ciudad una mujer hebrea llamada Ester que la cual se iba a desposar con un cristiano y recibir los sacramentos, decisión que no fue aceptada por su comunidad, la acusaron falsamente de adulterio, y  fue condenada a muerte por un tribunal de ancianos de la comunidad hebrea, según las leyes de la época, a ser despeñada desde las peñas Grajeras de casi 90 metros de altura. Cuando llegó el momento, Ester invocó a la virgen de los cristianos, entonces una fuerza sobrenatural la dejó en el suelo sin haber sufrido daño. Días después fue bautizada con el nombre de María del Salto. Como María era rica costeó la construcción de una ermita y a partir de entonces vivió humildemente y entregada a los pobres; la muchedumbre que acudió a presenciar la ejecución se convirtió en propagadora de la devoción a la imagen de la Virgen que había obrado tal milagro.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Basílica de la Merced


La Basílica de Nuestra Señora de la Merced y San Miguel Arcángel es una iglesia de estilo barroco situada en la plaza de la Merced, en el Barrio Gótico de Barcelona. Se construyó entre 1765 y 1775, siendo obra del arquitecto catalán Josep Mas i Dordal. Está dedicada a la Virgen de la Merced como patrona de la diócesis de Barcelona, siendo una de las iglesias más representativas de la Ciudad Condal.


La actual iglesia se levanta sobre una anterior de época medieval, construida entre 1249-1267, que tuvo una ampliación en estilo gótico en los siglos XIV-XV. Pertenecía a un conjunto de iglesia y convento perteneciente a la Orden Mercedaria, pero el edificio del convento fue objeto de desamortización en 1835, convirtiéndose primero en escuela y, actualmente, en sede de la Capitanía General de la Cuarta Región Militar.


La iglesia se construyó con planta de cruz latina, con una nave central amplia y dos naves laterales delante de las capillas, situadas entre los contrafuertes, herederos del estilo gótico, y un transepto con cúpula sobre el crucero. El interior destaca por su monumentalidad, mitigada por su delicada decoración en estilo rococó, con ricos revestimientos en mármol y estuco y complicadas celosías en las tribunas altas. La valiosa imagen de la Mare de Déu de la Mercè es una obra gótica de 1361, atribuida al escultor Pere Moragues.


En 1870 se instaló en el lateral de la iglesia perteneciente a la calle Ample una fachada de estilo gótico flamígero del siglo XV trasladada de la antigua iglesia de Sant Miquel. En 1888 se construyó una gran cúpula sobre el crucero, obra de Joan Martorell, así como la capilla del Santísimo en el lado del Evangelio y un camarín para el culto de la Virgen. La cúpula se coronó con una imagen de Nuestra Señora de la Merced, obra de Maximí Sala, volada por los anarquistas en 1936 y reconstruida en 1956 por los hermanos Llucià y Miquel Oslé.


En 1918 recibió el título de basílica menor, otorgado por el papa Benedicto XV, en conmemoración del VII centenario de la aparición de la Virgen a san Pedro Nolasco, fundador de la Orden Mercedaria. Su actual párroco es el sacerdote y doctor en filosofía, Mn. Joan Martínez Porcell.