jueves, 8 de diciembre de 2016

La fiesta de la Inmaculada Concepción en la tradición Occidental

Virgen de la Majestad - Catedral de Astorga

En la Iglesia Occidental la fiesta apareció (8 de diciembre) cuando en el Oriente su desarrollo se había detenido. El tímido comienzo de la nueva fiesta en algunos monasterios anglosajones en el siglo XI, en parte ahogada por la conquista de los normandos, vino seguido de su recepción en algunos cabildos y diócesis del clero anglo-normando. Pero el intento de introducirla oficialmente provocó contradicción y discusión teórica en relación con su legitimidad y su significado, que continuó por siglos y no se fijó definitivamente antes de 1854. El «Martirologio de Tallaght» compilado hacia el año 790 y el «Feilire» de San Aengo (800) registran la Concepción de María el 3 de mayo. Es dudoso, sin embargo, que una fiesta real correspondiese a esta rúbrica del sabio monje San Aengo. Ciertamente, esta fiesta irlandesa se encuentra sola y fuera de la línea del desarrollo litúrgico; aparece aislada, no como un germen vivo. El escoliasta añade, en el margen inferior del «Feilire», que la concepción (Inceptio) se realizó en febrero, puesto que María nació después del séptimo mes---una noción singular que se encuentra también en algunos autores griegos. El primer conocimiento definido y confiable de la fiesta en Occidente vino desde Inglaterra; se encuentra en el calendario de Old Minster, Winchester (Conceptio Sancta Dei Genitricis Maria), que data desde cerca del 1030, y en otro calendario de New Minster, Winchester, escrito entre 1035 y 1056; un pontifical de Exeter del siglo XI (datada entre 1046 y 1072) contiene una «benedictio in Conceptione S. Mariae»; una bendición similar se encuentra en un pontifical de Canterbury escrito probablemente en la primera mitad del siglo XI, ciertamente antes de la Conquista. Estas bendiciones episcopales muestran que la fiesta no se encomendaba sólo a la devoción de los individuos, sino que era reconocida por la autoridad y observada por los monjes sajones con considerable solemnidad. La evidencia muestra que el establecimiento de la fiesta en Inglaterra se debió a los monjes de Winchester antes de la Conquista (1066).

Desde su llegada a Inglaterra los normandos trataron de un modo despectivo las observancias litúrgicas inglesas; para ellos esta fiesta aparecía específicamente inglesa, un producto de la simplicidad e ignorancia insular. Sin duda alguna, la celebración pública fue abolida en Winchester y Canterbury, pero no murió en el corazón de los individuos, y en la primera oportunidad favorable restauraron la fiesta en los monasterios. Sin embargo, en Canterbury no se restableció antes de 1328. Numerosos documentos expresan que en tiempo de los normandos comenzó en Ramsey, conforme a una visión concedida a Helsin o Aethelsige, abad de Ramsey, al regreso de su viaje a Dinamarca, adonde fue enviado por Guillermo I hacia el año 1070. Un ángel se le apareció durante un fuerte temporal y salvó el barco depués de que el abad prometiese establecer la Fiesta de la Concepción en su monasterio. No obstante considerar el carácter sobrenatural de la leyenda, debemos admitir que el envío de Helsin a Dinamarca es un hecho histórico. El relato de la visión se encuentra en varios breviarios, incluso en el Breviario Romano de 1473. El Concilio de Canterbury (1325) atribuye a San Anselmo, Arzobispo de Canterbury (murió 1109) el restablecimiento de la fiesta en Inglaterra. Pero aunque este gran doctor escribió un tratado especial «De Conceptu virginali et originali peccato», en el que estableció los principios de la Inmaculada Concepción, es cierto que no pudo introducir la fiesta en ningún lugar. La carta que se le atribuye, y que contiene la narración de Helsin, es espuria. El principal propagador de la fiesta después de la Conquista fue Anselmo, el sobrino de San Anselmo. Fue educado en Canterbury, donde pudo haber conocido a algunos monjes sajones que recordaban la solemnidad en tiempos anteriores; después de 1109 y durante algún tiempo fue abad de San Sabas en Roma, donde los Oficios Divinos se celebraban según el calendario griego. Cuando en 1121 fue nombrado Abad en la Abadía de Bury San Edmundo estableció allí la fiesta; en cierto modo, al menos por sus esfuerzos, otros monasterios también la adoptaron, como Reading, San Albans, Worcester, Cloucester y Winchcombe.

Pero otros desvalorizaron su observancia por considerarla absurda y extraña, y que la antigua fiesta oriental era desconocida para ellos. Dos obispos, Roger de Salisbury y Bernard St. David, declararon que la festividad había sido prohibida por un concilio y que se debía detener su observancia. Durante la vacante de la Sede de Londres, cuando Osbert de Clare, Prior de Westminster, intentó introducir la fiesta en Westminster (8 de Diciembre de 1127), un grupo de monjes se levantó contra él en el coro y dijo que la fiesta no debía ser guardada porque no había autorización de Roma (cf. Carta de Osbert a Anselmo en Obispo, p. 24). Entonces el asunto fue llevado ante el Concilio de Londres en 1129. El sínodo decidió a favor de la fiesta, y el Obispo Gilbert de Londres la adoptó en su diócesis. Después de esto la fiesta se extendió en Inglaterra, pero por un tiempo retuvo su carácter privado, por lo cual el sínodo de Oxford (1222) rechazó elevarla al rango de fiesta de precepto.

En Normandía, en tiempos del obispo Rotric (1165-83), la Concepción de María fue fiesta de precepto con igual dignidad que la Anunciación en la Arquidiócesis de Rouen y en sus seis diócesis sufragáneas. Al mismo tiempo, los estudiantes normandos de la Universidad de París la eligieron como fiesta patronal. Debido a la cercana conexión de Normandía con Inglaterra, pudo haber sido importada desde este último país a Normandía, o los varones normandos y el clero pudieron haberla traído a casa de sus guerras en la Baja Italia, donde era universalmente solemnizada por los habitantes griegos. Durante la Edad Media la Fiesta de la Concepción de María fue comúnmente llamada la «Fiesta de la nación normanda», lo cual muestra que en Normandía la celebraban con gran esplendor y que desde allí se extendió a toda la Europa Occidental. Passaglia sostiene que la fiesta se celebraba en España en el siglo VII. El obispo Ullathorne también consideró aceptable esta opinión. Si esto es verdad, es difícil entender por qué desapareció completamente en España más tarde, ya que no aparece ni en en la liturgia mozárabe genuina ni el calendario de Toledo del siglo X editado por Jean Morin. Las dos pruebas que da Passaglia son fútiles: la vida de San Isidoro, falsamente atribuida a San Ildefonso, la cual menciona la fiesta, es interpolada, mientras que la expresión «Conceptio S. Mariae» del Código visigodo se refiere a la Anunciación.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Abadía de San Andrés de Arroyyo


Hoy hemos contemplado la iluminación de la Caída de Babilonia, procedente del Beato de San Adnrés de Arroyo. Por eso, vamos a visitar este Monasterio, situado en el norte de la Diócesis de Palencia. Lo habita una comunidad de monjas cistercienses, de cuya página web (http://www.sanandresdearroyo.es/) tomamos la información acerca de su historia.


SITUACIÓN GEOGRÁFICA

En la región septentrional de la provincia de Palencia y perteneciente a la comarca de la Ojeda, término municipal de Santibáñez de Ecla, se halla ubicada la histórica abadía de San Andrés de Arroyo, distante unos ocho Km. de la estación de Alar del Rey, en el fondo de un estrecho y solitario valle, recibiendo el sobrenombre del arroyo contiguo, lugar en que, según la tradición, se encontró una imagen de San Andrés apóstol, a cuyo honor fue dedicado el Cenobio.

Fue precisamente en este retirado y angosto valle donde se fijó la condesa doña Mencía de Lara, considerándolo el sitio adecuado para el establecimiento de un Monasterio de vida contemplativa, en el cual día y noche resonaran las divinas alabanzas bajo la observancia cisterciense. Nos hallamos en los postreros años del siglo XII, época en la que se observa un auge significativo en la fundación y construcción de abadías en el norte de la Península Ibérica , ya que tanto los reyes como las familias nobles tenían a bien patrocinarlas, unas veces para servirles de panteones, otras de albergue a algunos familiares o para redimirles de sus culpas, en tanto que las más de ellas su finalidad era el de rendir culto a Jesucristo como prueba de su fe católica. A San Andrés de Arroyo, le cupo el honor de tener como a su primera abadesa a doña Mencía condesa de Lara, hija de Rey Alfonso VII y nieta de don Rodrigo González de Lara.


PROCEDENCIA DE LAS PRIMERAS MONJAS

En cuanto al documento fundacional del monasterio de San Andrés de Arroyo, debemos afirmar que hasta la fecha se ignora en donde se  encuentra  el acta fundacional, aunque la casi totalidad de los diversos autores que han investigado el tema, se inclinan por el preciso instante en que Alfonso VIII otorgó a la condesa doña Mencía y al monasterio de San Andrés de Arroyo, el 23 de abril de 1181, a cambio de los dos mil áureos que ésta le había prestado, la iglesia de San Millán, ubicada entre Grijalva y Villasandino, además de un prado junto al Río Yodra. Siendo también del mismo año, pero sin fecha otro documento, éste de carácter privado, por el cual María Antolinez, al ingresar en el citado Monasterio, junto a su hija, de la que no menciona el nombre, dona todas sus propiedades a la iglesia de San  Andrés de Arroyo y a su abadesa doña Mencía, así como a las monjas presentes y futuras.



LA COMUNIDAD EN EL MOMENTO ACTUAL

Desde los inicios de la fundación del Monasterio (año 1181), de manera ininterrumpida hasta el momento presente, la vida comunitaria ha existido en el Monasterio siguiendo la regla de San Benito, según el carisma Cisterciense.

Durante los siglos de su existencia nuestro Monasterio ha experimentado épocas de esplendor, prueba de ello: El Claustro, siglos XII-XIII, la Sala Capitular siglo XIII y la iglesia Abacial siglo XIII, y otras dependencias importantes que fueron construidas en siglos posteriores. También vivió épocas de decadencia, especialmente durante la desamortización de Mendizábal (1835).

La comunidad de modo habitual ha sido numerosa, aunque hubo una época que quedó reducida a 13 hermanas; en los años 1950-1960, 62 monjas formaban la comunidad de Santa María y de San Andrés; en el momento actual viven su vocación cristiana bajo la regla de San Benito 22 monjas.

Nuestro Monasterio forma parte, desde buenos comienzos, de la Federación de Monasterios de monjas de la Orden Cisterciense en España; y también se halla incorporado “pleno Iure” a la Orden Cisterciense a través de la Congregación de la Regular Observancia de San Bernardo o de Castilla.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Lugares de la Santa Escritura para Adviento


Joel 3, 18

In illa die
stillabunt montes dulcedinem,
et colles fluent lac et mel
alleluia.

Aquel día
los montes destilarán dulzura
y las colinas manarán leche y miel,
aleluya.

viernes, 18 de noviembre de 2016

San Pedro y San Pablo



La actual Basílica de San Pedro en Roma fue consagrada por el Papa Urbano VIII el 18 de noviembre de 1626, aniversario de la consagración de la Basílica antigua.

La construcción de este grandioso templo duró 170 años, bajo la dirección de 20 Sumos Pontífices. Está construida en la colina llamada Vaticano, sobre la tumba de San Pedro. Allí en el Vaticano fue martirizado San Pedro (crucificándolo cabeza abajo) y ahí mismo fue sepultado. Según la tradición, el martirio de San Pedro tuvo lugar en los jardines de Nerón en el Vaticano, donde se construyó el Circo de Calígula y se afirma que fue sepultado cerca de ahí.

Sobre su sepulcro hizo construir el emperador Constantino una Basílica, en el año 323, y esa magnífica iglesia permaneció sin cambios durante dos siglos. Junto a ella en la colina llamada Vaticano fueron construyéndose varios edificios que pertenecían a los Sumos Pontífices. Durante siglos fueron hermoseando cada vez más la Basílica.

Cuando los Sumos Pontífices volvieron del destierro de Avignon el Papa empezó a vivir en el Vaticano, junto a la Basílica de San Pedro (hasta entonces los Pontífices habían vivido en el Palacio, junto a la Basílica de Letrán) y desde entonces la Basílica de San Pedro ha sido siempre el templo más famoso del mundo.En 1506, el Papa Julio II inauguró la nueva Basílica proyectada por Bramante.

La Basílica de San Pedro mide 212 metros de largo, 140 de ancho, y 133 metros de altura en su cúpula. Ocupa 15,000 metros cuadrados. No hay otro templo en el mundo que le iguale en extensión.
Su construcción la empezó el Papa Nicolás V en 1454, y la terminó y consagró el Papa Urbano VIII en 1626 (170 años construyéndola). Trabajaron en ella los más famosos artistas como Bramante, Rafael, Miguel Angel y Bernini. Su hermosura es impresionante.


Hoy recordamos también la consagración de la Basílica de San Pablo, que está al otro lado de Roma, a 11 kilómetros de San Pedro, cerca está el lugar del martirio llamado Aquae Salviae,  hoy, "Tre fontane", porque la tradición cuenta que allí le fue cortada la cabeza a San Pablo y que al cortársela cayó al suelo y dio tres golpes y en cada golpe salió una fuente de agua (y allí están las tales tres fontantas).

El cadáver fue sepultado a tres kilómetros de ahí, en la propiedad de una dama llamada Lucina. La Basílica de San Pablo extramuros esta situada en la via Ostiense, lugar del sepulcro del apóstol de los gentiles. La antigua basílica fue construida el Papa San León Magno y el emperador Teodosio, pero en 1823 fue destruida por un incendio, y entonces, con limosnas que los católicos enviaron desde todos los países del mundo se construyó la nueva, sobre el modelo de la antigua, pero más grande y más hermosa, la cual fue consagrada por el Papa Pío IX  el 10 de diciembre de 1854, pero la fecha de su conmemoración se celebra en este día, como lo hace notar el Martirologio. En los trabajos de reconstrucción y tras diferentes excavaciones se encontró un sepulcro sumamente antiguo (de antes del siglo IV) con esta inscripción: "A San Pablo, Apóstol y Mártir"



Ésta es la morada de Dios con los hombres: 
acampará entre ellos; 
ellos serán su pueblo, 
y Dios estará con ellos y será su Dios. 

jueves, 17 de noviembre de 2016

Fachada de la Iglesia de Santiago de Carrión de los Condes


Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ante él; teman cítaras y copas de oro llenas de perfume –son las oraciones de los santos–. Y entonaron un cántico nuevo: «Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes, y reinan sobre la tierra.»

La primera lectura de la Misa, tomada del Apocalipsis, cuadra perfectamente con el conjunto escultórico de la fachada de la iglesia de Santiago de Carrión, cuyo Pantocrátor hemos contemplado en la sección de imágenes sagradas. El siguiente reportaje de Arte e Historia nos describe acertadamente dicha obra maestra del arte románico.

miércoles, 16 de noviembre de 2016


Santa María de Helfta es el famoso monasterio cisterciense del siglo XIII que fue llamado "la Corona de los monasterios de Alemania". Tres mujeres santas son el fundamento de su fama: Matilde de Magdeburg, Matilde de Hackeborn y Gertrudis la Grande.

La mística europea fue influida mucho por sus escritos y su espiritualidad. Por más de 450 años no repicaron las campanas de la iglesia, pero en 1999 ocho hermanas procedentes de Seligenthal – una abadía cisterciense en Baviera – comenzaron a reconstruir la vida monástica. Mientras tanto son quince las religiosas que viven, oran y trabajan en este monasterio. 

En 1229 nace el monasterio en las tierras del castillo de Mansfeld; mas tarde en 1258 se traslada al pueblo de Helfa cerca de Eisleben enTuringia, pero en 1342 la destrucción de los edificios y devastación de las tierras por el Duque Albrecht de Brunswick provocaron su ruina. Al año siguiente 1343 el monasterio (Nuevo-Helfta) es reconstruido dentro de las murallas de la ciudad de Eisleben, (1483-1546 ) de donde era natural Martín Lutero, rebelde y reformador que tambien murió en Eisleben. En 1525 Nuevo Helfta, durante la sublevación de los campesinos y el curso de la reforma, volvió a ser víctima de la destrucción. Algunas monjas intentaron restablecer la vida monástica entre las ruinas de los edificios del antiguo monasterio de Helfta hasta que en 1542 Helfta es secularizado y las tierras administradas por sus propietarios, deteriorándose las edificaciones. Así en 1712 Todas las tierras pasan a manos del gobierno Prusiano y se convierten en una granja del estado.

Tras el paso del tiempo en 1950 las tierras son devueltas al pueblo de la república democrática Alemana y se convierte en una granja administrada comunitariamente. Las ruinas de los edificios del monasterio y lo que queda de la iglesia fueron utilizadas como establos y garajes.


En 1994 la restablecida diócesis de Magdebur compra todos los edificios y 30 ht de tierra, lo que se financió completamente con donativos de católicos alemanes del este y oeste recaudado por la asociación "Los amigos de Helfta" y en 1998 empiezan la nueva reconstrucción del monasterio de Helfa; efectuándose trabajos de restauración y excavaciones arqueológicas. Las Monjas del Cistercienses de Seligenthal, de Baviera se trasladan al nuevo edificio en 1999.


El estado ruinoso de los hermosos edificios medievales ha sido reparado, han sido restauradas la iglesia, las dependencias de la comunidad y la casa de huéspedes, con la sola ayuda financiera de los católicos alemanes. Helfta se está convirtiendo en un centro de espiritualidad en la diócesis de Magdeburgo . Organizan pequeños número de seminarios y conducen retiros y ejercicios espirituales. También dan la bienvenida a visitantes y huéspedes algunos días. 


martes, 15 de noviembre de 2016

San Alberto y la Iglesia de San Andrés de Colonia

Recordamos hoy la santidad de san Alberto Magno, nacido en Alemania a comienzos del siglo XIII. Ingresó en la recién fundada Orden de Predicadores, los dominicos, dedicándose fundamentalemtne al estudio. Fue profesor en la Universidad de París, e influyó en la formación de santo Tomás de Aquino. Acerca de sus últimos años de vida, dice el papa Benedicto XVI:

En los años 1263 y 1264 Alberto predicó en Alemania y en Bohemia, por voluntad del Papa Urbano IV y regresó después a Colonia, donde retomó su misión de docente, estudioso y escritor. Al ser un hombre de oración, de ciencia y de caridad, gozaba de gran autoridad en sus intervenciones, en varias vicisitudes de la Iglesia y de la sociedad de la época: fue sobre todo un hombre de reconciliación y de paz en Colonia, donde el arzobispo había entrado en dura contraposición con las instituciones ciudadanas; se prodigó durante los trabajos del II concilio de Lyon, en 1274, convocado por el Papa Gregorio X para favorecer la unión entre la Iglesia latina y la griega, después de la separación del gran cisma de Oriente de 1054; aclaró el pensamiento de santo Tomás de Aquino, que había sido objeto de objeciones e incluso de condenas completamente injustificadas. Murió en la celda de su convento de la Santa Cruz en Colonia en 1280, y muy pronto fue venerado por sus hermanos dominicos. La Iglesia lo propuso al culto de los fieles con la beatificación, en 1622, y con la canonización, en 1931, cuando el Papa Pío XI lo proclamó Doctor de la Iglesia.


Fue enterrado y hasta hoy es venerado en la Iglesia de San Andrés de Colonia. La construcción de la iglesia conventual de canónigos, que lleva el título de San Andrés, fue iniciada por el arzobispo Bruno, hermano del emperador Otto I (el Grande), en la segunda mitad del siglo 10 (en el mismo sitio ya había existido un templo del siglo anterior, dedicado a San Mateo). Se le aplicó el estilo románico temprano. Tuvo una cripta cuyos restos se han conservado en la cripta actual. La iglesia fue consagrada por el arzobispo Gero, el 3 de mayo de 974.


Alrededor del año 1200 se comenzó con la construcción de la iglesia actual, en estilo románico tardío, como basílica de tres naves y las respectivas columnas, con una fachada al oeste, una nave transversal, una torre sobre el cruce de naves y un coro largo al este. El actual vestíbulo de entrada era parte del claustro conventual. La iglesia, en esta época, pasó a ser el templo conventual de los dominicos de Colonia.


En el lado norte hubo un atrio de entrada que más tarde se convirtió en sacristía. El respectivo portal lleva dos figuras de leones en estilo románico. En el siglo 14 se ensancharon las naves laterales, agregándoles capillas. En el siglo 15, el original coro románico de los canónigos fue sustituído por un nuevo coro al estilo gótico. En esta oportunidad se tapó la cripta.


San Andrés cuenta con un número considerable de frescos que se han conservado sólo parcialmente, por ejemplo en las capillas laterales.


Es uno de los restos más antiguos de la iglesia. La cripta fue tapada en el siglo 15 y redescubierta en 1953. Su remodelación obedece al estilo de los años 50. La parte baja con la tumba de San Alberto nos da una idea cómo habrá sido originalmente. La cripta contiene un sarcófago romano (siglo 3 a.C.) con los restos mortales del San Alberto (1200-1280). El 15 de noviembre de 1980, el papa Juan Pablo II, en ocasión de su primera peregrinación oficial a Alemania, visitó esta iglesia y la tumba del Santo - a los 700 años de su muerte. En la pared se encuentran inscripciones que conmemoran tanto a San Alberto como también el mencionado hecho histórico.