lunes, 24 de abril de 2017

Agua en el Camino de Santiago


Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Así le dice Jesús a Nicodemo, refiriéndose al agua del bautismo, en el que el Espíritu Santo nos engendra a la nueva vida de los hijos de Dios.

El agua es fuente de vida. Allí donde discurre genera vida, y convierte el desierto en oasis. Así lo comprueban los peregrinos a Santiago, que atraviesan la árida meseta castellana, pero que de vez en cuando se encuentran con ríos que transforman lo árido en lugares llenos de vida. La fotografía, tomada por Víctor Nuño, muestra uno de esos lugares: el puente sobre el río Órbigo, en la diócesis de León.

domingo, 23 de abril de 2017

La Duda de Tomás en el claustro de Silos


Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»  Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»  A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.» Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!» 

Paseamos por el claustro románico de Silos, para meditar ante el magnífico relieve de la Duda de Tomás el pasaje evangélico que evocamos en la liturgia de este Domingo.

SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO.

sábado, 22 de abril de 2017

Cristo Resucitado de la Misión Católica de Munich


Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando. Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron. Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando al campo. También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación».

Lectura del santo evangelio según san Marcos (16,9-15)

viernes, 21 de abril de 2017

Pila Bautismal de Támara


Si morimos con Cristo, por el Bautismo creemos que con Cristo resucitaremos. Esta afirmación de san Pablo en la Carta a los Romanos está muy presente durante el tiempo de Pascua, que es el tiempo bautismal por excelencia. Como Cristo resurgió de la muerte a la nueva existencia, así también los que se sumergen en la pila bautismal renacen a una nueva vida, por el Espíritu Santo, en Dios.

Las pilas bautismales son, por tanto, lugares sagrados privilegiados de cada templo. En la imagen vemos una de las pilas bautismales más hermosas de Castilla: la de Támara, en la diócesis de Palencia, labrada por canteros procedentes de la escuela de Simón de Colonia durante el siglo XV, cuando este maestro levantaba hacia el cielo las torres de la catedral de Burgos.

jueves, 20 de abril de 2017

Ver la eternidad


Esta fotografía muestra un ventanal de la iglesia de Villalcázar de Sirga, en el Camino de Santiago palentino, visto desde fuera. Parece un ojo abierto a la eternidad. Su estructura no hace imaginar la belleza que permite ver. Sólo entrando en el misterio interior de la Iglesia puede llegarse a la contemplación de la sacra belleza que permite atisbar. Así es la fe: sólo quien prescinde de lo externo y penetra, humilde, en el interior del misterio de Cristo, puede acceder a la eterna belleza para que la fuimos creados y redimidos.

miércoles, 19 de abril de 2017

El Camino en la colina Mostelares


Al atardecer del Domingo de Pascua, dos peregrinos iban de camino a su pueblo, después de haber estado en Jerusalén para la fiesta de Pascua, y haber presenciado los acontecimientos que rodearon la muerte de Jesús, su Maestro. En el Camino, Jesús se les manifestó, y no los abandonó hasta que de noche, ya en su casa, les explicó las Escrituras y le reconocieron en la fracción del pan.

El Camino es un lugar privilegiado del encuentro de todo peregrino que camina por este mundo hacia la Jerusalén celestial. Por eso, nos vamos hoy al Camino de Santiago, mediante una fotografía de Ignacio Laguna: la salida de Castrojeriz por la colina Mostelares, por la que avanzan dos peregrinos.